LA VOZ DE DIOS
Se trata de un blog destinado a que muchas personas puedan leer lo que aquí se ilustra, bien sea porque lo necesiten o no. Lo importante es que se puedan encontrar personas que tienen sed de "DIOS" y puedan acercarse a El, puedan conocerle más de cerca. Aquí, te damos el granito de arena para que muchos granitos formen un gran grupo de personas ávidas de El, DIOS.
miércoles, 24 de agosto de 2011
NIÑEZ Y JUVENTUD DEL PAPA JUAN PABLO II
La educación de Karol siguió el curso normal, pero él era un alumno sobresaliente en todos los estudios, con especiales aptitudes para los idiomas y la literatura. Este brillo intelectual no siempre es admirado por los condiscípulos menos dotados, pero sin embargo fue muy querido tanto por los muchachos como por los maestros. Eran notables sus habilidades histriónicas y muchos creían que llegaría a distinguirse en el teatro, ya como actor, ya como empresario. Era buen jugador de fútbol y le encantaban las excursiones a pie o en canoa, pero su mayor placer lo encontraba haciendo esquí en las cercanas montañas Tatra. Un íntimo amigo suyo, refiriéndose a su afinidad con los montañeses, ha dicho: "Comparte su sencillez, su sentido del humor, su independencia, su amor a la libertad. Los montañeses nunca fueron siervos, de modo que simbolizan la igualdad de todos los hombres. Siempre han amado la libertad. Karol Wojtyla tiene mucho de los montañeses. También ama la libertad".
En 1938, Karol y su padre fueron a vivir en un apartamento en un sótano de Cracovia. Se matriculó en el departamento de filosofía en la Universidad con el ánimo de obtener un grado en filosofía polaca y se lanzó con entusiasmo a la variada vida universitaria. En sus horas libres empezó a estudiar para obtener un diploma de arte dramático, pues entonces creía que su porven ir estaba en el teatro.
LOS AÑOS DE LA GUERRA
Terminaba apenas su primer año en la Universidad, cuando Hitler celebró su pacto militar con Rusia, y Alemania se vio libre para lanzar la ofensiva relámpago contra Polonia, breve preludio de la segunda guerra mundial. Pese a la heroica resistencia de los polacos, el país fue pronto sojuzgado, y uno de los primeros actos de los vencedores fue cerrar la Universidad. Casi todos los profesores y mienbros del personal académico fueron reducidos a prisión o enviados a campos de concentración, de donde jamás volvieron. La Universidad se escondió en la clandestinidad, y el futuro Papa hizo su segundo año de estudios de filología en una célula secreta que se había establecido.
Wojtyla tenía que encontrar un empleo para que no lo deportaran a trabajar como esclavo en Alemania. Entonces consiguió trabajo en una cantera cerca de Cracovia, primero como pocapedrero y luego como ayudante del dinamitero. En 1941 estuvo empleado en el departamento de purificación del agua y en una fábrica de materias químicas. Fue la figura principal en un grupo cultural de resistencia que se reunía con regularidad para recitar poesía polaca y representar dramas en verso ante pequeños auditorios secretos. Hitler había ordenado el exterminio de los judíos y los intelectuales, y la reducción de los polacos a una total esclavitud, pues no los consideraba aptos sino para ser obreros del tercer Reich. Karol exponía constantemente la vida para ayudar a los judíos albergándolos y, lo que es más grave, procurándoles falsas tarjetas de identidad. Naturalmente, los nazis lo pusieron en la lista negra y lo andaban buscando.
LA VOCACION
En el curso del año de 1942 recibió la estimulante influencia de Jan Tyranowski, satre de la localidad que le doblaba la edad y quien lo introdujo a los escritos de San Juan de la Cruz. Tal vez fue el impacto de esta personalidad, junto con la súbita muerte de su padre, lo que lo hizo abandonar la idea de hacer carrera en las tablas y reconocer, en cambio, que tenía vocación para el sacerdocio. El seminario local también se había escondido, y a fines de 1942, Wojtyla se matriculó en el departamento teológico clandestino de la Universidad Jagielloniana, mientras seguía trabajando en la fábrica de materias químicas. Dos años después desapareció súbitamente de la escena. Lo escondió el entonces Arzobispo, príncipe Adam Stefan Sapieha, y permaneció en el Palacio Arzobispal hasta que Polonia fue liberada por el ejército ruso en enero de 1945.
El efecto de aquellos años bajo la dominación nazi dejó huella indeleble en su carácter e hizo mucho para determinar el rumbo de su vida posterior. Durante su visita a Polonia, ya como Papa, refiriéndose a su primera encíclica, Redemptor Hominis, dijo: "¿Puede alguien sorprenderse de que un Papa nacido y criado en esta tierra, el Papa que llegó a la sede de San Pedro procedente de la Diócesis en cuyo territorio está situado el campo de Oswiecin (Auschwitz) la hubiera dedicado como un todo a la causa del hombre, a la dignidad del hombre, a las amenazas que lo acechan, y finalmente a su derecho inalienable que puede ser pisoteado tan fácilmente y convertido en nada por sus congéneres?". La semilla implantada en su corazón en aquellos años terribles de sufrimiento personal y nacional fue sin duda una de las profundas experiencias normativas de su vida y trabajo como sacerdote y como Arzobispo, y era evidente que seguiría siéndolo durante su ministerio pontificio.
Proximamente, hablaremos de la Ordenación y otros aspectos.
lunes, 1 de agosto de 2011
SU SANTIDAD JUAN PABLO II

JUAN PABLO II - Apóstol de la libertad.
domingo, 17 de abril de 2011
DOMINGO DE RAMOS
Los ázimos son panes sin levadura, que los judíos comían durante la Octava de la Fiesta de Pascua. El día era un jueves, ese mismo en que ellos anticipadamente debían comer el cordero pascual (Luc. 22, 8; Juan 18, 28 y nota).
Tú lo has dicho: Jesús pronunció estas palabras en voz baja, de modo que los otros discípulos no las entendieron, como se ve en Juan 13, 28 - 29 . La traición de Judas no es solamente fruto de su avaricia, sino también de la falsa idea que tenía del Mesías. Para él un Mesías humilde y doliente era un absurdo, porque no comprendía que Jesús quiso poner a prueba la fe de sus discípulos, con su humildad, que también estaba anunciada por los profetas lo mismo que los esplendores de su reino (Is. 49, 7 s.; 53, 1 ss.; 61, 1 ss.). Véase Luc. 24, 46 y nota.
Cf. Luc. 22, 20 y nota. Merk cita aquí Ex. 24, 8; Jer. 31, 31; Zac. 9, 11; Hebr. 9, 12 y 20 . El texto de Jeremías es el que S. Pablo reproduce ampliamente en Hebr. 8, 8 ss., donde trata del sacerdocio de Cristo. Véase Marc. 14, 14 y nota. La Iglesia Católica Apostólica Romana profesa la fe de que, diciendo: "éste es el cuerpo mío", Jesús convirtió la substancia del pan en su Cuerpo, así como después la substancia del vino en su Sangre. Con esto no sólo quedó instituido el sacramento de la Eucaristía, sino también el sacrificio de la Santa Misa, en que Jesús se ofrece constantemente al Padre. Véase los lugares paralelos.
Cf. v. 56 y nota; Juan 16, 32; Zac. 13, 7 .
Dios nos deja en este pasaje una lección insuperable de desconfianza en nosotros mismos. Cf. v. 75; 21, 28 ss. y notas.
Que ellos se sienten, mientras Él va a postrarse en tierra. Lo que sigue muestra cómo respondieron ellos... y nosotros.
Esto es: quiero que tu voluntad de salvar a los hombres, para lo cual me enviaste (Juan 6, 38 - 40), se cumpla sin reparar en lo que a Mí me cueste. Ya que ellos no aceptaron mi mensaje de perdón (Marc. 1, 15; Juan, 1, 11; Mat. 16, 20 y nota), muera el Pastor por las ovejas (Juan 10, 11 y nota). Aquí se ve la libre entrega de Jesús como víctima "en manos de los hombres" (17, 12 y 22) para que no se malograse aquella voluntad salvífica del Padre. ¿Acaso no le habría Éste mandado al punto más de doce legiones de ángeles? (v. 53). "Esta voz de la Cabeza es para salud de todo el cuerpo porque es ella la que ha instruido a los fieles, inflamado a los confesores, coronado a los mártires" S. León.
¿Dormís ahora y descansáis? Véase Marc. 14, 41 y nota.
No le pregunta Jesús a qué ha venido, sino que le manifiesta conformidad con que lleve adelante su propósito, como cuando le dijo: lo que haces hazlo cuanto antes (Juan 13, 27).
Fue S. Pedro (Juan 18, 10). Cf. Gén. 9, 6; Apoc. 13, 10 y nota.
Véase v. 42 y nota. La bondad del divino Maestro no excluye a Judas (v. 50). Cf. Juan 13, 27 .
Véase Is. 53, 7 - 10 .
¡Todos! Véase Marc. 14, 50 y nota. Es muy digno de observar el contraste entre esta fuga y la escena precedente (v. 51 - 54). Allí vemos que se intenta una defensa armada de Jesús, es decir, que si Él la hubiese aceptado, obrando como los que buscan su propia gloria (Juan 5, 43), los discípulos se habrían sin duda jugado la vida por su caudillo (Juan 11, 16; 13, 37). Pero cuando Jesús se muestra tal cual es, como divina Víctima de la salvación, en nuestro propio favor, entonces todos se escandalizan de Él, como Él se lo tenía anunciado (v. 31 ss.), y como solemos hacer muchos cuando se trata de compartir las humillaciones de Cristo y la persecución por su Palabra (13, 21). Algo análogo había de suceder a Pablo y Bernabé en Listra, donde aquél fue lapidado después de rechazar la adoración que se les ofrecía creyéndolos Júpiter y Mercurio (Hech. 14, 10 - 18).
Eran dos falsos testigos, que tampoco estaban acordes en su testimonio, como vemos en Marc. 14, 59 .
La blasfemia consiste, a los ojos de los sanhedrinitas, en el testimonio que Jesús da de Sí mismo, confesando la verdad de que Él es el Hijo de Dios. Cf. Lev. 24, 16 .
Pedro cayó, porque presumió de sus propias fuerzas, según se lo advirtió el mismo Cristo. Si hubiera pensado, como David, que sólo la gracia nos da la constancia y fortaleza, no habría caído ciertamente.
Cap. 27
Mientras Pedro llora contrito, Judas se suicida, porque le falta la confianza en la misericordia de Dios, que a todos perdona. Es la diferencia entre el solo remordimiento, que lleva a la desesperación, y el arrepentimiento, que lleva al perdón. Cf. 21, 28 y nota.
Véase Zac. 11, 12 s.; Jer. 32, 6 ss.
Por envidia: se refiere a los sacerdotes (Marc. 15, 10), contra cuya maldad apelaba Pilato ante el pueblo. Marcos (15, 11) reitera lo que aquí vemos en el v. 20 sobre la influencia pérfida con que aquellos decidieron al pueblo, que tantas veces había mostrado su adhesión a Jesús, a servirles de instrumento para saciar su odio contra el Hijo de Dios, hasta el punto de persuadirlo a que lo pospusiese a un criminal (Luc. 23, 18; Juan 18, 40). San Pedro recuerda al pueblo esta circunstancia en Hech. 3, 14 - 17 .
Según una tradición piadosa, se llamaba Claudia Prócula. La Iglesia griega la venera como santa.
Pilato dice este justo, confesando así públicamente la inocencia de Jesús; y sin embargo, lo condena a morir en una cruz. Vemos aquí el tipo del juez inicuo, que por política y cobardía abusa de su poder y viola gravemente los deberes de su cargo. Sus vacilaciones se prolongan por largo rato; pero puede más lo que él cree su interés, que la voz de su conciencia y la previsión de su mujer (v. 19). Véase Marc. 15, 2 ss.; Luc. 23, 3 ss.; Juan 18, 33 ss.
Nótese que no son obra directa del pueblo judío, como suele creerse, las atrocidades cometidas en la Pasión de Cristo. Los que azotan a la divina Víctima, le colocan la corona de espinas, le escarnecen y le crucifican son los soldados romanos (Juan 19, 2 ss.), a cuya autoridad Jesús había sido entregado por los jefes de la Sinagoga (v. 18 y nota).
Esta obra de caridad valió a Simón la gracia de convertirse. Murió, según una antigua tradición cristiana, como Obispo de Bosra. Sus hijos Alejandro y Rufo aparecen en el Evangelio de San Marcos como cristianos (Marc. 15, 21). Cf. Rom. 16, 13 .
Cf. S. 21, 19 . Los que lo crucificaron... "El Evangelio está hecho para poner a prueba la profundidad del amor, que se mide por la profundidad de la atención prestada al relato: porque no hay en él una sola gota de sentimentalismo que ayude a nuestra emoción con elementos de elocuencia no espiritual. Por ejemplo, cuando llegan los evangelistas a la escena de la crucifixión de Jesús, no solamente no la describen, ni ponderan aquellos detalles inenarrables, sino que saltan por encima, dejando la referencia marginal indispensable para la afirmación del hecho. Dos de ellos dicen simplemente: Y llegaron al Calvario donde lo crucificaron. Otro dice menos aún: Y habiéndolo crucificado, dividieron sus vestidos. ¡Y cuidado con pensar que hubo indiferencia en el narrador! Porque no sólo eran apóstoles o discípulos que dieron todos la vida por Cristo, sino que es el mismo Espíritu Santo quien por ellos habla".
Hora sexta: mediodía. Hora nona: a media tarde.
Véase S. 21, 2; Marc. 15, 34 y nota.
Según S. Jerónimo, al rasgarse milagrosamente el velo del Templo que separaba el "Santo" del "Santo de los Santos", Dios quiso revelar que los misterios antes escondidos iban a ser en Cristo manifestados a todos los pueblos. Según S. Pablo, el velo figuraba la carne de Cristo que al romperse nos dio acceso al Santuario Celestial (Hech. 6, 19; 9, 3; 10, 20 - 22).
"El abrirse los sepulcros tuvo sin duda relación con el terremoto y con el hendirse de las rocas, y se efectuó a la vez que estos dos fenómenos. En cuanto a la resurrección de los muertos, estuvo indudablemente relacionada con su aparición en la ciudad, lo cual aconteció después de haber resucitado Jesucristo. Estos "santos" eran justos insignes del Antiguo Testamento, venerados de manera especial de los judíos, de los contemporáneos de Jesucristo y de aquellos a quienes se aparecieron, y fallecidos con la fe puesta en el Redentor prometido. Su resurrección, etc. (v. 53) tenía por objeto dar fe de la de Cristo en Jerusalén y hacer patente que mediante la muerte redentora de Jesucristo había sido vencida la muerte, y que su gloriosa Resurrección encerraba la prenda segura de la nuestra. Cf. Hebr. 2, 14 s.; Juan 5, 25; 11, 25 s.; I Cor. 15, 14 - 26 y 54 s.; Col. 1, 18; 2, 15; I Pedr. 1, 3 y 21; Apoc. 5, 5" (Schuster Holzammer). Véase la nota I Cor. 15, 26 . A estos santos parece referirse S. Ignacio de Antioquía cuando dice: "Cómo podríamos nosotros vivir fuera de Él, a quien hasta los profetas, sus discípulos en espíritu esperaban como a su Maestro. Por eso Él, después de su venida - por ellos justamente esperada - los resucitó de entre los muertos" (carta a los Magnesios 9).