miércoles, 24 de agosto de 2011

NIÑEZ Y JUVENTUD DEL PAPA JUAN PABLO II

Wadowice, a 50 kilómetros al sudoeste de Cracovia, era una población de sólo 9.000 habitantes cuando nació Karol. Su abuelo había sido sastre; su padre, llamado también Karol, era oficial subalterno del ejército polaco y había servido antes en el austro-húngaro. Siendo hombre profundamente religioso y rígido ordenancista, dejaba a su hijo en cuartos sin calefacción para endurecerlo moral y físicamente. Como era culto y muy inteligente ejerció gran influencia en el desarrollo de las facultades mentales y las destrezas del muchacho. Su esposa, Emilia, había sido maestra de escuela, y cuando nació Karol los Wojtyla ya tenían otro hijo, Eduardo, a la sazón de 15 años. Eran pobres y Emilia se veía obligada a complementar con trabajos de costura el reducido presupuesto familiar. Murió al dar a luz a un tercer hijo cuando Karol tenía 9 años. Dos años después la desgracia vovlió a azotar a la familia: Eduardo, ya médico y con un halagüeño porvenir, murió durante una epidemia de escarlatina en el hospital donde trabajaba.
La educación de Karol siguió el curso normal, pero él era un alumno sobresaliente en todos los estudios, con especiales aptitudes para los idiomas y la literatura. Este brillo intelectual no siempre es admirado por los condiscípulos menos dotados, pero sin embargo fue muy querido tanto por los muchachos como por los maestros. Eran notables sus habilidades histriónicas y muchos creían que llegaría a distinguirse en el teatro, ya como actor, ya como empresario. Era buen jugador de fútbol y le encantaban las excursiones a pie o en canoa, pero su mayor placer lo encontraba haciendo esquí en las cercanas montañas Tatra. Un íntimo amigo suyo, refiriéndose a su afinidad con los montañeses, ha dicho: "Comparte su sencillez, su sentido del humor, su independencia, su amor a la libertad. Los montañeses nunca fueron siervos, de modo que simbolizan la igualdad de todos los hombres. Siempre han amado la libertad. Karol Wojtyla tiene mucho de los montañeses. También ama la libertad".
En 1938, Karol y su padre fueron a vivir en un apartamento en un sótano de Cracovia. Se matriculó en el departamento de filosofía en la Universidad con el ánimo de obtener un grado en filosofía polaca y se lanzó con entusiasmo a la variada vida universitaria. En sus horas libres empezó a estudiar para obtener un diploma de arte dramático, pues entonces creía que su porven ir estaba en el teatro.
LOS AÑOS DE LA GUERRA
Terminaba apenas su primer año en la Universidad, cuando Hitler celebró su pacto militar con Rusia, y Alemania se vio libre para lanzar la ofensiva relámpago contra Polonia, breve preludio de la segunda guerra mundial. Pese a la heroica resistencia de los polacos, el país fue pronto sojuzgado, y uno de los primeros actos de los vencedores fue cerrar la Universidad. Casi todos los profesores y mienbros del personal académico fueron reducidos a prisión o enviados a campos de concentración, de donde jamás volvieron. La Universidad se escondió en la clandestinidad, y el futuro Papa hizo su segundo año de estudios de filología en una célula secreta que se había establecido.
Wojtyla tenía que encontrar un empleo para que no lo deportaran a trabajar como esclavo en Alemania. Entonces consiguió trabajo en una cantera cerca de Cracovia, primero como pocapedrero y luego como ayudante del dinamitero. En 1941 estuvo empleado en el departamento de purificación del agua y en una fábrica de materias químicas. Fue la figura principal en un grupo cultural de resistencia que se reunía con regularidad para recitar poesía polaca y representar dramas en verso ante pequeños auditorios secretos. Hitler había ordenado el exterminio de los judíos y los intelectuales, y la reducción de los polacos a una total esclavitud, pues no los consideraba aptos sino para ser obreros del tercer Reich. Karol exponía constantemente la vida para ayudar a los judíos albergándolos y, lo que es más grave, procurándoles falsas tarjetas de identidad. Naturalmente, los nazis lo pusieron en la lista negra y lo andaban buscando.
LA VOCACION
En el curso del año de 1942 recibió la estimulante influencia de Jan Tyranowski, satre de la localidad que le doblaba la edad y quien lo introdujo a los escritos de San Juan de la Cruz. Tal vez fue el impacto de esta personalidad, junto con la súbita muerte de su padre, lo que lo hizo abandonar la idea de hacer carrera en las tablas y reconocer, en cambio, que tenía vocación para el sacerdocio. El seminario local también se había escondido, y a fines de 1942, Wojtyla se matriculó en el departamento teológico clandestino de la Universidad Jagielloniana, mientras seguía trabajando en la fábrica de materias químicas. Dos años después desapareció súbitamente de la escena. Lo escondió el entonces Arzobispo, príncipe Adam Stefan Sapieha, y permaneció en el Palacio Arzobispal hasta que Polonia fue liberada por el ejército ruso en enero de 1945.
El efecto de aquellos años bajo la dominación nazi dejó huella indeleble en su carácter e hizo mucho para determinar el rumbo de su vida posterior. Durante su visita a Polonia, ya como Papa, refiriéndose a su primera encíclica, Redemptor Hominis, dijo: "¿Puede alguien sorprenderse de que un Papa nacido y criado en esta tierra, el Papa que llegó a la sede de San Pedro procedente de la Diócesis en cuyo territorio está situado el campo de Oswiecin (Auschwitz) la hubiera dedicado como un todo a la causa del hombre, a la dignidad del hombre, a las amenazas que lo acechan, y finalmente a su derecho inalienable que puede ser pisoteado tan fácilmente y convertido en nada por sus congéneres?". La semilla implantada en su corazón en aquellos años terribles de sufrimiento personal y nacional fue sin duda una de las profundas experiencias normativas de su vida y trabajo como sacerdote y como Arzobispo, y era evidente que seguiría siéndolo durante su ministerio pontificio.
Proximamente, hablaremos de la Ordenación y otros aspectos.

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